viernes, 1 de octubre de 2010

ARGENTINA APRUEBA LEY QUE PROTEGE GLACIARES Y LIMITA MINERÍA

Estas son las aguas aún cristalinas del Río Bono, cantón Atahualpa, El Oro, Ecuador, que podrían ser contaminadas por trabajos mineros que se han incrementado en la zona.


Urge declaratoria de emergencia hidrológica para cuenca Puyango-Tumbes y otras de El Oro y el Sur del Ecuador 


Machala.- Con beneplácito en grupos ecologistas e indígenas del Ecuador se ha recibido la decisión del Congreso de Argentina de expedir una Ley que protege las fuentes de agua dulce de los glaciares y fija severas restricciones a la minería, sector con fuertes inversiones extranjeras.
La iniciativa, enviada por la Cámara de Diputados, fue sancionada en el Senado por 35 votos a favor y 33 en contra, con una abstención. Sus disposiciones prohíben la actividad minera en zonas de glaciares y periglaciares a lo largo de la extensa frontera común de 5.000 Km con Chile.
La limítrofe cordillera de Los Andes "es la fábrica del agua, donde se originan las grandes cuencas hídricas hacia el Atlántico y el Pacífico. Lo que ocurra arriba, baja y escurre. Si baja contaminada, afectará cultivos, fauna y al ecosistema", señaló a la AFP el dirigente ecologista Javier Rodríguez Pardo.
Luego de la votación, el jefe del bloque del peronismo oficialista, Miguel Ángel Picheto, dijo que la meta central de la ley aprobada es "defender el agua como insumo estratégico para ahora y para el futuro, al limitar la minería en esas zonas, que apenas representan un punto y medio del territorio del país". Las empresas "tienen el resto del territorio para seguir invirtiendo en minería", dijo Pichetto, quien sostuvo la necesidad de que se lleve a cabo un debate sobre "la megaminería, la utilización de cianuro y las utilidades que deja la minería en el país".
Según la nueva ley, el Instituto Nacional de Nivología y Glaciología establecerá normas para la protección de glaciares y del ambiente periglacial con el fin de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano y la agricultura.

SITUACIÓN EN ECUADOR
Para el Ing. Ángel Loaiza Romero, experto en temas de riego, las poblaciones tienen dos tipos de fuentes de agua: 1)En la Sierra norte, a más de la lluvia, los nevados que en la época seca por deshielo natural alimentan las vertientes; y 2)En la Costa y especialmente en el sur del País, sólo por lluvias. En este caso son los bosques, que con su manto de raíces almacenan el agua de lluvia, para cederla en la época seca. Al haberse deforestado las cabeceras de todas las cuencas de la provincia de El Oro,  se perdió este enorme embalse subterráneo y de ahí que cada año los caudales disminuyen, agravados por la apertura de túneles como consecuencia de la minería.
Loaiza señala que se requiere de urgencia una emergencia ambiental, para emprender en trabajos de restauración forestal-hidrológica y control de la contaminación de nuestros ríos. Debemos entender que la vida misma es agua y un crimen la contaminación de la misma. 
Finalmente el experto enfatiza que es hora de frenar la irracionalidad de quienes deforestan y contaminan todos los días nuestras cuencas y el recurso hídrico, a sabiendas del daño que hacen, a la salud de las poblaciones que utilicen sus aguas. Es hora de actuar a favor de la vida y no de la muerte.   

martes, 21 de septiembre de 2010

MINAS EN EL NACIMIENTO DE FUENTES DE AGUA EN GUANAZÁN

La carretera llega hasta la misma bocamina. Incluso hay una instalación de luz eléctrica.

La construcción de la carretera(al fondo) ha impactado al paisaje.
Un improvisado campamento con un compresor, máquina que sirve para barrenar la roca.


Se observa al fondo una pequeña quebrada donde con seguridad irán a parar los residuos mineros y su posterior contaminación de sus aguas.
 Guanazán, perteneciente al cantón Zaruma, era una de los últimas lugares que estaba al margen de la actividad minera, la misma que ya está causando impactos ambientales. ¿De quién es la concesión? ¿Qué dicen las autoridades competentes? ¿qué pasará en el futuro?


Zaruma.- Los intereses mineros también han puesto los ojos en Guanazán. A escasos 300 metros del centro poblado se ha instalado una bocamina, en el sitio denominado El Maije.  Se ha abierto una vía carrosable, hay una caseta y compresor y se viene escuchando detonaciones de dinamita desde el pasado mes de marzo.
               Guanazán no solo es la parroquia más antigua del cantón Zaruma sino una de las zonas más deprimidas y carente de servicios básicos. Los agricultores, la mayoría de  raza indígena, hacen esfuerzos para hacer producir sus campos, apto para diversos cultivos de ciclo corto, aunque el agua es escasa a más de 3,200 metros de altura. 
               La miseria es palpable en su población producto de minifundio y la falta de agua, pero por la bondad de su tierra debería convertirse en el granero o en la despensa de la Provincia, para la producción de alimentos básicos, sin embargo no se sabe qué pasará si se instalan más minas, que captarán a lo mejor mano de obra y la gente terminará de abandonar lo poco que cultivan. Se estaría dando trabajo a unas 20 personas con pagos de 12 a 15 dólares diarios.
               Una de las minas está ubicado a pocos metros de una vertiente de agua y como es lógico todos los residuos irán a dicha quebrada que terminará por contaminar sus aguas, las mismas que desembocan en el río Jubones, las mismas que son utilizadas  riego de las plantaciones bananeras en los cantones de Pasaje, El Guabo y Machala.
               Se ha construido una carretera en un terreno muy sensible sin que se conozca si tiene el respectivo permiso de las autoridades respectivas. Además, la actividad minera terminará por contaminar y secar las pocas vertientes de agua utilizadas para riego por parte de los agricultores, como ya ocurre en los cantones de Zaruma y Portovelo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

HERMANOS SÁNCHEZ, HEREDEROS EN ELABORACIÓN DE LA PANELA

Esta es la pequeña empresa elaboradora de panela en Ayapamba.  

Pedro, dando punto para sacar la panela.

Los hermanos Urbano y Rufo Sánchez en la molienda


Ayapamba, antigua parroquia del cantón Zaruma (hoy cantón Atahualpa), conjuntamente con Paccha tuvo un apogeo como una zona netamente panelera.  Desde 1920 hasta mediados de la década del setenta proliferaron pequeñas empresas paneleras, aprovechando la excelente producción de caña de azúcar, de las cuales aún subsisten algunas, pero ahora compitiendo por la mano de obra con las actividades mineras que pagan más que en la agricultura y no les queda otra alternativa que la gente de edad ponerse al frente de sus propias microempresas.
Desde la Inspectoría de Estancos de Zaruma se delegaban guardas que iban  permanentemente hasta Paccha, para vigilar la producción de panela y controlar la destilación clandestina de aguardiente.  Verificaban que los permisos estén al día y el reporte de la cantidad de panela o “tareas”, como se conocía ese tiempo y que aún se mantiene en el argot popular.
Un alto porcentaje de la población de la antigua parroquia de Ayapamba estaba dedicada a la actividad panelera. En esos tiempos, la mayor parte de la producción se la llevaba a mula a Chilla, Guanazán y Manú, provincia de Loja.  Se utilizaba mucho el intercambio de productos, es decir el denominado “trueque”, ahora desaparecido. Algunos paneleros fabricaban azúcar criolla con una técnica especial para darle el blanqueamiento.
La mayoría de paneleras de Paccha y Ayapamba funcionaron hasta fines de la década de los ochenta, dándose un relevo generacional.  Algunos hijos de los antiguos dueños salieron a Paccha que pasó a ser la cabecera cantonal,  o bien emigraron a otras ciudades y al exterior.  La juventud ahora no le interesa la agricultura; antes todo el mundo se dedicaba a elaborar panela o a sembrar y cosechar café, ahora están dedicados a otras actividades como la minería que en estos dos últimos años se ha desatado una verdadera fiebre del oro en Ayapamba y Apartadero.
Los hermanos  Urbano Sánchez Matamoros(71), y los meliizos Pedro y Rufo Sánchez Sánchez, ambos de 53 años, aún mantienen la herencia de la elaboración de la panela en una pequeña finca ubicado en el sitio La Esperanza, parroquia Ayapamba. Ahí fue su padre Tobías Sánchez Jaramillo el que inició la tradición hace unos 90 o 100 años.
Ellos mismos están al frente de las actividades, en la siembra y cosecha de la caña, en el traslado, molienda  y el procesamiento de la panela, la misma que es vendida en la misma parroquia.  Cada tarea les da unas 120 libras de panela, a veces cuando la caña está con bastante jugo hacen unas cinco tareas.
Pedro dice que el negocio es familiar y les toca trabajar a ellos mismos porque no les alcance para pagar el jornal; nosotros no podemos competir con los mineros que pagan más; por ello los jóvenes ya no regresan al campo.
Hace unos diez años dejaron las mulas y el timón para dar paso a la modernidad con un motor, con lo cual el proceso es más rápido. Viendo a los tres hombres en plena jornada nos pareciera que se trata del padre y de sus dos hijos, pero no es así.  Son dos generaciones de los hermanos Sánchez. Pedro dice:  A nuestro hermano mayor Urbano lo queremos como a un padre.  El ha sido un ejemplo permanente para seguir luchando y no abandonar nuestros campos.
Entre una nube de humo del guarapo que está hirviendo para dar el punto para llegar a la panela, Pedro cuenta otras anécdotas de su pueblo.